domingo, 19 de mayo de 2013

¡Vamos al teatro!!!

Con 3º "B" estuvimos leyendo Pinocho. Ahora vamos al teatro!!!
Un adelanto...


Visión artística de PINOCHO

       Se trata de una adaptación muy libre y novedosa del clásico texto de Collodi que ostenta el curioso honor de ser (luego de la Biblia y el Quijote) el tercer libro más editado del mundo. Narra la historia del muñeco de madera que cobra vida gracias al trabajo y al amor del carpintero Gepetto. En la puesta de LIBERTABLAS, el célebre muñeco se entremezcla con títeres que parecen actores y con actores que parecen títeres, desplegando sus aventuras en el marco de una gran producción que no desdeña el suspenso y la comicidad, pero hace pié en la emoción y la profundidad como elementos fundamentales de comunicación. La creación artística y específicamente titiritera, la importancia del estudio, el crecimiento, la diferencia entre la verdad y la mentira, la crítica a la idea de que el dinero es fuente de toda felicidad, y muchos otros, son los clásicos temas que aborda esta historia. Y los títeres son los protagonistas. Los muñecos se acercan a nuestro humano universo, y al muñeco Pinocho le toca descubrir que no todas las personas son tan personas, ni todos los títeres serán siempre títeres. Como todo clásico (y es éste un clásico infantil), “Pinocho” ofrece múltiples lecturas. Hemos elegido la que más nos acerca a él: la del actor, la del titiritero. La de todos los que, desafiando un mundo hostil e indescifrable, infundimos con un tesón casi absurdo, nuestra propia alma a un personaje ajeno, y así, dando alma a la materia y forma a la fantasía, nos sentimos dueños de ese momento en el que la magia sucede, fruto del trabajo, y somos, por un rato, Gepetto. Las técnicas titiriteras son múltiples, a veces ocultas y otras a la vista. El diseño plástico cobra especial relevancia y la música es constante y presente para intentar verter de manera distinta un clásico cuyas “versiones” generalmente no le han hecho justicia ni respetado su altura literaria. isión artística de PINOCHO Se trata de una adaptación muy libre y novedosa del clásico texto de Collodi que ostenta el curioso honor de ser (luego de la Biblia y el Quijote) el tercer libro más editado del mundo. Narra la historia del muñeco de madera que cobra vida gracias al trabajo y al amor del carpintero Gepetto. En la puesta de LIBERTABLAS, el célebre muñeco se entremezcla con títeres que parecen actores y con actores que parecen títeres, desplegando sus aventuras en el marco de una gran producción que no desdeña el suspenso y la comicidad, pero hace pié en la emoción y la profundidad como elementos fundamentales de comunicación. La creación artística y específicamente titiritera, la importancia del estudio, el crecimiento, la diferencia entre la verdad y la mentira, la crítica a la idea de que el dinero es fuente de toda felicidad, y muchos otros, son los clásicos temas que aborda esta historia. Y los títeres son los protagonistas. Los muñecos se acercan a nuestro humano universo, y al muñeco Pinocho le toca descubrir que no todas las personas son tan personas, ni todos los títeres serán siempre títeres. Como todo clásico (y es éste un clásico infantil), “Pinocho” ofrece múltiples lecturas. Hemos elegido la que más nos acerca a él: la del actor, la del titiritero. La de todos los que, desafiando un mundo hostil e indescifrable, infundimos con un tesón casi absurdo, nuestra propia alma a un personaje ajeno, y así, dando alma a la materia y forma a la fantasía, nos sentimos dueños de ese momento en el que la magia sucede, fruto del trabajo, y somos, por un rato, Gepetto. Las técnicas titiriteras son múltiples, a veces ocultas y otras a la vista. El diseño plástico cobra especial relevancia y la música es constante y presente para intentar verter de manera distinta un clásico cuyas “versiones” generalmente no le han hecho justicia ni respetado su altura literaria.

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